sábado, 25 de marzo de 2017

"LA PASION DE LOS EUSTAQUIOS" Primera parte

El pasado 18 de Marzo arrancaba en la Real Venta de Antequera mi muestra de creación artística "LA PASIÓN DE LOS EUSTAQUIOS".
No hubo acto de inauguración. Nadie fue invitado al igual que nadie ha sido requerido para abrillantar socialmente la muestra.
Paradójicamente se trata de un trabajo de madurez artística en un entorno histórico y comprometido con Sevilla y la Cultura.
Ello responde a un plan. Este silencioso inicio de exposición es una denuncia pública así como un intento de reparación moral sobre las personas de dos vecinos de Sanlúcar la Mayor: Eustaquio Marín Ramos y Eustaquio Camacho Rodríguez.
Sus vidas son el reflejo de una época pero también la consecuencia de un estilo de convivencia de una comunidad cuya personalidad adolece de ciertos valores en aras de ciertas actitudes.

EUSTAQUIO MARIN RAMOS:


El 1 de Mayo de 1910 el periódico "EUROPA" en su número 11 mostraba como portada el cuadro de Eustaquio Marín Ramos "La Primavera en Sevilla".
Su interior contenía un amplio reportaje de 4 páginas titulado  "ARTE NUEVO".
y comenzaba así:
"Eustaquio Marín Ramos es un pintor andaluz; de Sanlúcar la Mayor. Casi nadie le conoce. En el salón Iturrioz, el día 3 de Mayo, abre una exposición (la primera de su vida) de 250 cuadros. Todos, a excepción de dos, están hechos con una sola brocha gruesa y pintura negra sobre cartones blancos de diferentes tamaños. Con esa brocha y esa pintura negra, no hay gradación de linea, tonalidad o color, que Marín Ramos no produzca. Es un arte nuevo"


En una carta dirigida a su esposa Marín Ramos se expresa así:
"Muy querida Pepa.
Mañana tres se inaugura la Exposición de mis trabajos. Han gustado muchísimo en general a todo el mundo, al mismo tiempo que esta carta te remito números del periódico ilustrado "Europa". Después te enviaré todas las demás, cuantos se ocupen de la exposición… Todos los críticos de pintura están entusiasmadísimos con el Nuevo Arte. Supongo que estarás contenta. En Sanlúcar puedes quedar el tiempo que tú quieras…"


Aquella exposición supuso para Marín Ramos todo un éxito. Dos meses después, de nuevo en Sevilla, "sus amigos y admiradores le obsequiaron con un banquete en la Venta Eritaña. El Sr. Marín correspondió al obsequio dando una fiesta en su domicilio, una clásica casa de Triana, donde viven gitanos. Hubo baile y cante flamenco y escenas típicas que hicieron pasar a los invitados una agradabilísima velada" Así se extrae de la prensa "La Correspondencia de España" del 3 de Julio de 1910.

Eustaquio Marín Ramos murió en 1959 en San Sebastián a los 86 años de edad.

Su indudable aportación a la Cultura es aún, a día de hoy, una asignatura pendiente que Sevilla comienza a enhebrar. Nunca fue obviado, como tampoco nunca fue debidamente contemplado.

Tristemente en su pueblo de nacimiento no hay rastro alguno de su persona ni su obra. Para entenderlo es preciso pasar por el siguiente suceso, un triste capítulo de la vida de esta comunidad que, entre otras consecuencias, vino a reforzar un indeseado rasgo de su personal manera de convivir.


Continuará.




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